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Solariego es un blog para iluminar la comunicación sobre temas educativos y culturales, valores, pensamiento filosófico y cualquier arista del saber que quiera ser compartido desde el respeto del pensamiento, la creación de ideas y conocimientos personales o colectivos.

jueves, 26 de abril de 2018

Biografía: TERESA DE LA PARRA.



Nació en París,  el 5  de octubre de 1889 y falleció en Madrid el 23 de abril de 1936. Hija de Rafael Parra, cónsul de Venezuela en Berlín y de Isabel Sanojo Ezpelozín. Estudió en el colegio de religiosas El Sagrado Corazón de Godella Valencia (España) desde 1902 a 1908. Allí comienza a expresar su inquietud por la poesía. Las obras literarias de Teresa de la Parra son altamente influenciados por Romain Rolland, Gustave Flaubert, Marie-Henri Beyle (Stendhal), Guy de Maupassant, y autores contemporáneos Pierre Loti, Maurice Maeterlinck, Alphonse Daudet, Anatole France, y las mujeres francesas escritoras, Gyp, Marcelle Tynaire, Sidonie-Gabrielle Colette y Ana de Noailles (Mueller, 2012, p. 5). A la edad de 19, el poema que escribió para celebrar «el día de la beatificación de la Venerable Madre Magdalena Sofía Barat» le ha llevado a ganar el primer premio y se puede encontrar «en el Boletín del Sagrado Corazón» (Mueller, 2012, p. 4)
En 1910, los Parra Sanojo están de vuelta en Caracas. Viven en una casa de estilo colonial, situada entre las esquinas de Torre y Veroes. En las tertulias que allí se organizan, y en frecuentes reuniones que se dan en los cafés o "botellerías" de la Caracas de principios del siglo XX, la joven escritora toma apuntes sobre los modismos del español caraqueño, de sus maneras, de sus variantes. Tiene una gran fascinación por el habla coloquial, pero, a diferencia de lo que estila el costumbrismo, reproducirla no será el fin de su obra, se trata sólo de un recurso para contar historias. En 1915 escribió sus primeros cuentos, aparecidos en El Universal de Caracas con seudónimo de  Frufrú y en 1923 publica una crónica de viaje en la revista Actualidades dirigida por Rómulo Gallegos, y en la revista  La Lectura Semanal dirigida por José Rafael Pocaterra.
También en 1923, recibió el Premio Extraordinario en el Concurso “El cuento Nacional” del diario El Luchador de Ciudad Bolívar, con el cuento “La Mamá X”, refundido en Ifigenia. A partir de este año, Parra forma lo que se constituyó en una brillante carrera como escritora, pues en 1924 publicó bajo el seudónimo de Teresa de la Parra, su primera y más famosa novela Ifigenia, con la que participó en un concurso literario en París, auspiciado por el Instituto Hispanoamericano de la Cultura Francesa, obteniendo el primer premio.3​ Un poco después, Ifigenia fue traducido al francés por Francisco de Miomandre, un conocido escritor y mediador entre Francia y América española.4​ Su fama creció hasta convertirse en una de las escritoras más destacadas de Latinoamérica y colocarse al lado de Gabriela Mistral, con quien mantuvo una estrecha amistad. En 1927, fue invitada a Cuba para participar y hablar de Simón Bolívar en el Congreso de Prensa Latina; el tema de su discurso fue "La Influencia Oculta de las Mujeres en la Independencia y en la vida de Bolívar".
Fue entonces cuando se encontró con alguien que tendría un papel importante en su vida durante sus últimos años, Lydia Cabrera. En 1929 publicó su segunda novela, Memorias de Mamá Blanca aparecido en español y en francés. En 1930, recibió una invitación para ir a Colombia a dar una serie de conferencias, publicada bajo el título "Tres conferencias inéditas" en 1961, sobre el papel de la mujer en la cultura española e historia desde la época colonial hasta el presente y aclara que su feminismo es moderado, ​ define la identidad femenina de un modo abierto y dice que una escritura femenina no tiene que limitarse al tema de amor, y no es en la temática donde se identifica.
En 1933, comenzaron los síntomas de su enfermedad; por esa razón vivió en el sanatorio de tuberculosis de Leysin en Suiza, hasta su final traslado al sanatorio de Fuenfría en España. Murió el 23 de abril de 1936 en Madrid junto a su madre, su hermana Mana y su amiga la escritora cubana Lydia Cabrera, con quien desde 1927 compartió muchos proyectos de vida y literatura. De la Parra se constituyó en una de las fundadoras de la modernidad literaria en Venezuela. Sus novelas, cuentos e incluso sus famosas conferencias ponen sobre el tapete una nueva sensibilidad social: otorga  plenitud a la palabra en la condición femenina y se abre a una conciencia crítica que cuestiona la moral atrasada y coactiva de su tiempo. En 1989 sus restos fueron sepultados en el Panteón Nacional, en Caracas.
Fuentes:
Wikipedia. La Enciclopedia Libre. Fecha 26-04-2018
Diccionario General de Literatura Venezolana. Monte Ávila, Ediciones Latinoamericanas C.A. 2013

   


martes, 24 de abril de 2018

EL IDIOMA ESPAÑOL, LOS LIBROS, LA LECTURA Y SU PROMOCIÓN.



 EL IDIOMA ESPAÑOL, LOS LIBROS, LA LECTURA Y SU PROMOCIÓN.
(Autora: Dra. Mireya del Milagro Hidalgo)
A propósito, de la celebración del "Dia del libro, el idioma y derecho de autor"  es interesante saber que tan excelsa fecha surge por hechos relacionados con personajes vinculados a la literatura, en diferentes partes de la geografía mundial así en el año 1616 durante el mes de abril ( de fecha 23) mueren Miguel de Cervantes Saavedra autor  del “Ingenioso Hidalgo, Don Quijote de la Mancha”, (Español) William Shakespeare, conocido por  sus obras teatrales como: Romeo y Julieta, Hamlet, Otelo entre otros (Inglaterra) y el Inca Garcilaso de la Vega, poeta e historiador nacido en El Cuzco (Perú).  Y para hacer más sentida esta conmemoración, recientemente fallece también en abril el premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez conocido por su obra “Cien años de Soledad” y en un tiempo más lejano, en el mismo mes,  deja de existir la poetiza mexicana Sor Juan Inés de la Cruz. Es como si abril estuviese predestinado a llevarse en sus días cálidos para nosotros, a personajes dedicados a hacernos conmover con su narrativa, poesía o el teatro…
 No nos debe extrañar entonces que esta fecha tan simbólica para la literatura mundial fuera la escogida por la “Confederación General de la UNESCO” para rendir homenaje mundial al libro y a sus autores. Invitar a todos – específicamente a los más jóvenes – a descubrir el placer de la lectura y respetar la irreemplazable contribución de los creadores al progreso social y cultural, es la base de cada 23 de abril. La idea de celebrar en el mundo el “Día Internacional del Libro”, fue una propuesta de la  Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). En su 28º versión (1995), la “Conferencia General de la UNESCO” aprobó, en unanimidad, proclamar el 23 de abril de cada año como el “Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor”, para estimular aquellas manifestaciones que persiguen la creación o el fortalecimiento de las infraestructuras de producción y difusión de libros.
Eso sí, siempre con el fin máximo de promover la lectura y el derecho de autor. Este último punto tiene como objetivo fomentar el respeto a los derechos de propiedad intelectual, tan amenazados en estos tiempos. Es necesario acotar que en conmemoración de Cervantes, los países de habla hispana no sólo celebran el 23 de abril como el día del libro, sino que además han proclamado esta fecha como “Día del Idioma”, con el objetivo de impulsar el uso de la lengua castellana. Hoy son más de ochenta países los que celebran este día. En este sentido, cabe destacar que el español es el idioma más hablado entre las lenguas romance, tanto en términos de cantidad de hablantes como en cantidad de países en los cuales predomina dicho idioma. En todo el mundo hay más de 400 millones de nativos de español. Naturalmente, la pronunciación y el uso del español a nivel oral varían según el país, pero las diferencias regionales no son tan importantes como para que el idioma sea incomprensible para los hablantes de las diferentes regiones.
Es la segunda lengua del mundo por el número de personas que la hablan como lengua materna tras el chino mandarín, con 437 millones de hablantes nativos, ​ y lo hablan como primera y segunda lengua con dominio nativo 477 millones, alcanzando los 572 millones de personas si contamos a hablantes con competencia limitada, ​ de modo que puede ser considerada la tercera lengua del mundo por el total de hablantes tras el mandarín y el inglés, ​ con más de 21 millones de estudiantes​ y la tercera en comunicación internacional tras el inglés y francés​ El español posee la tercera población alfabetizada del mundo, siendo la tercera lengua más utilizada para la producción de información en los medios de comunicación, ​ y también la tercera lengua con más usuarios de Internet, después del chino y el inglés, con 256 millones de usuarios aproximadamente.
La demanda de documentos e información en español presenta un crecimiento exponencial, por lo que se hace relevante dentro de los contextos institucionales, responsables  de formar, educar o enseñar tomar conciencia de esta realidad, y hacer lo que corresponda para que nuestra lengua materna se hable y escriba de forma correcta, preocupándonos así mismo porque se lea y conozca toda la extensa literatura existente en idioma español. Una biblioteca publica, puede tener una buena colección bibliográfica y de calidad, sin embargo, la cantidad de usuarios para conocerla y disfrutarla,  podría aumentar considerablemente si la población sintiera más entusiasmo por la lectura, y lo que ella puede hacer por mejorar nuestra forma de entender, escribir y comunicarnos en el idioma que hablamos en forma cotidiana.
Así mismo es importante, enfatizar en la escucha de los personajes destacados de nuestra comunidad, aprender a través de la oralidad, conversar para disfrutar del intercambio de ideas con interlocutores que por su trayectoria profesional o académica nos sirvan de referencia en la forma  de convivir, de  aprender a través del dialogo, de la reflexión, en torno a la lectura de buenos libros, abundantes en esta biblioteca, que lamentablemente, son ignorados, no se percibe entusiasmo en tocarlos, abrirlos, leerlos, intercambiar opiniones acerca de lo que dicen. Esta valoración del conocimiento a través de la lectura y la reflexión entre grupos, es un aspecto, sobre el que se debe trabajar, sobre todo con los estudiantes desde el preescolar hasta los universitarios, para contribuir con su formación cultural a través del conocimiento plasmado en forma escrita.
 Otro elemento sustancial para esta fecha es el libro, pues es a través de él es que nutrimos el idioma, para fortalecer el pensamiento, mediante argumentos fundamentados  en autores reconocidos, que mediante la escritura nos presentan sus experiencias, conclusiones  para  rechazarlas o asumirlas desde nuestra idiosincrasia, a eso llamo yo libertad: poder contactar las ideas de otra persona a través de lo que escribe, sin obligación de aceptar o rechazar, solo para conocer… He allí el gusto por la lectura de los libros, los que nos gusten: ciencia, política, poesía, economía, historia, recetarios, medicina, manualidades… las posibilidades dependen de nuestras preferencias. En este sentido es necesario tener presente que la palabra libro proviene del latín liber, un término vinculado a la corteza del árbol. Un libro es un conjunto de hojas de papel o algún material semejante que, al estar encuadernadas, forman un volumen.
En cuanto al origen del libro, es entendido hoy en día como  negro sobre blanco en papel encuadernado, pero no siempre fue así. El primer soporte de escritura conocido es la piedra, posteriormente la arcilla, la madera, papiro (Egipto), seda (China), hueso, bronce, cerámica, escamas, palma seca (India), papel, soportes electrónicos, piel humana (tatuajes). En chino el ideograma del libro son las imágenes en tablas de bambú.
Las tablillas encontradas en Mesopotamia en el 3.000 A.C. fueron antecesoras del cálamo, un instrumento en forma de triángulo que servía para imprimir los caracteres en la arcilla antes de ser cocida. A esta escritura le siguió la cuneiforme, utilizada por asirios y sumerios, que cocían las tablillas para solidificarlas. En Nínive fueron encontradas 22.000 tablillas del siglo VII A. C., era la biblioteca de los reyes de Asiria que disponían de talleres de copistas y lugares idóneos para su conservación. Esto supone que había una organización en torno al libro, un estudio sobre su conservación, clasificación. Tiempo después en el Antiguo Egipto se produjo uno de los avances tecnológicos más prácticos: aligerar el peso de los «libros». Las tablillas de madera o marfil del IV milenio a. C. fueron reemplazadas por los volumina (plural de volumen), rollos de papiro, más ligeros y más fáciles de transportar. Fueron los principales soportes de la escritura en las culturas mediterráneas de la antigüedad, tanto en Egipto, como en Grecia y Roma. Los rollos de papiro, resultado del encolado de varias hojas, se envolvían en un cilindro de madera, enrollándolos. Algunos sobrepasan los cuarenta metros (crónica del reinado de Ramsés III). Se desenrollaban horizontalmente; el texto está escrito por una sola cara y dispuesto en columnas.
La innovación de poder borrar el texto desplaza el uso del papiro a favor del pergamino. El pergamino se conseguía a partir de la piel de animales como la vaca, el cordero, etc. Este soporte permitía la conservación de los textos por más tiempo y en mejores condiciones al ser más sólido. Aunque era un soporte más caro. La leyenda atribuye su invención a Eumenes III, rey de Pérgamo, de donde procedería el nombre de pergamineum que derivó en pergamino. Poco a poco el papel fue reemplazando al pergamino porque abarataba costes, lo que permitió una mayor difusión de los libros.
Al final de la Antigüedad, entre los siglos II y III, y , sobre todo, en la Edad Media, el códice sustituyó al volumen. El códice se entiende ya como el libro que conocemos hoy en día, con forma rectangular, dejó de ser un rollo continuo y se convirtió en un conjunto de hojas cosidas. Desde ese momento fue posible acceder directamente a un punto preciso del texto. El códice o libro resultaba más práctico ya que podía ponerse sobre una mesa facilitando que el lector pudiera tomar notas o escribir mientras leía. El formato de los códices fue mejorando con la separación de las palabras, las mayúsculas y la puntuación; después se añadieron las tablas de las materias y los índices, que facilitaron el acceso directo a la información requerida.Este es el formato que hoy en día se usa, un formato con validez desde hace 1.500 años.  
Gutenberg inventó la imprenta a mediados del siglo XV, dando paso a la entrada del libro en la era industrial. La rapidez y el abaratamiento de costes en la producción produjeron una oferta que encontró demanda a la par. El libro era asequible para la gran masa. Antes del invento de la imprenta los códices se denominan «incunables».
En el siglo XIX se introduce el vapor en las imprentas, así como los molinos de papel también a vapor. De nuevo, la tecnología abarató los costes de producción. Muchos elementos bibliográficos, como la posición y formulación de los títulos y de los subtítulos se vieron afectados,  por esta nueva producción en serie. A finales del siglo XX irrumpe las Nuevas Tecnologías, basadas en códigos binarios (0 y 1) dando un nuevo giro al soporte de los libros, entendidos como documentos de lectura. Hoy en día, los ebook son libros en formato digital basados en esta tecnología que, posiblemente, acaben popularizándose como todo avance tecnológico a lo largo de la historia. A pesar de todo, esta popularización se basaría en ser un formato práctico e interactivo pero todavía no más económico.
 El libro es hoy uno de los representantes más claros y aún más importantes de la cultura, pese al avance de diferentes soportes tecnológicos que le han hecho perder parte de su popularidad. El libro es sin duda alguna una de las creaciones más relevantes del ser humano no sólo en lo que hace a la conservación si no también a la transmisión de la cultura, de la ciencia, de la historia, de la filosofía. Esto es así ya que el libro aparece como una de las formas más comunes de registro de datos, información y otros numerosos elementos que en definitiva hacen a la identidad del ser humano como parte de la civilización. El libro podría ser considerado, en términos técnicos, sólo como un soporte en el cual se registran y se almacenan datos, función que hoy en día también es cumplida por varios y numerosos aparatos tecnológicos.
Sin embargo, lo que todavía no se le ha podido quitar al libro es su gran alcance mundial, es decir, la facilidad con la que ha llegado a todos los rincones del planeta, incluso a aquellos más lejanos. Al mismo tiempo, el libro permanece todavía como una herramienta del saber mucho más accesible en términos económicos que varios de los aparatos tecnológicos que buscan reemplazarlo. De este modo, el libro sigue siendo aún hoy el principal soporte y medio de transmisión de la cultura, de los saberes, de los conocimientos infinitos que produce el ser humano y puede perdurar por muchos siglos y ser una fuente importantísima de información y de conocimiento para las generaciones futuras.
El siguiente punto estrechamente relacionado con el libro es la lectura, puesto que podemos estar rodeados de libros, pero sino estamos motivados a leer, investigar, disfrutar, de nada vale tener la más valiosa colección bibliográfica. Por esa razón, es de suma importancia tener presenta que la lectura es el proceso de significación y comprensión de algún tipo de información o ideas almacenadas en un soporte y transmitidas mediante algún tipo de código, usualmente un lenguaje, que puede ser visual o táctil (por ejemplo, el sistema braille). Otros tipos. Por su parte Weber, destaca que la lectura se produce en tres aspectos: Saber pronunciar las palabras escritas. Saber identificar las palabras y el significado de cada una de ellas. Saber extraer y comprender el significado de un texto.
Pero más importante aún, es que la lectura se entienda, como  una interacción entre el lector y el lenguaje escrito, como un proceso a través del cual el que lee trata de reconstruir el mensaje del que escribe. Es una de las actividades más importantes en la formación cultural del ser humano, sus efectos abarcan la esfera intelectual, pues ayuda a fomentar patrones de raciocinio, es un estímulo para el desarrollo del pensamiento y sirve de modelo a la actividad intelectual; desde el punto de vista del contenido, pone en contacto con el conocimiento de la cultura humana en toda su amplitud y profundidad. En la esfera educacional facilita al estudiante su formación teórica o profesional y su uso sistemático fomenta en él, hábitos de estudio independiente que le sirven para ampliar cada vez más sus conocimientos, de igual modo contribuye a desarrollar habilidades en el uso correcto del lenguaje oral y escrito. Desde el punto de vista psicológico logra que se alcancen momentos de recreación, permite analizar la conducta humana y valorar sus cualidades positivas y negativas; lo cual crea patrones de conducta elevados.
Sin pretensiones de erudición en cuanto al dominio de enrevesados conocimientos neurológicos necesarios para leer, creo conveniente estar consciente de que la lectura es un fenómeno humano complejo estudiado principalmente por un área de las neurociencias denominada psicología cognitiva, una especialidad científica interdisciplinaria que retoma importantes aportes tanto de las ciencias del cerebro y de la cognición como de la psicología en general para elaborar modelos científicos rigurosos que intentan entender y explicar lo que sucede en el cerebro durante el proceso de la lectura y otros fenómenos cognitivos similares. Podemos decir, primero que todo, que la lectura comienza cuando se da un estímulo sensitivo externo a través de uno solo o una conjunción de los sentidos, es decir, cuando por ejemplo se fija la mirada en un texto escrito.
 En tal caso, los ojos, que son dos órganos sensoriales capaces de percibir la luz en el entorno del individuo, envían tal percepción en forma de señales a través de los nervios ópticos hasta el cerebro, donde se entrecruzan en el quiasma óptico y llegan al lóbulo occipital que interpreta esas señales y “decide” que se trata de símbolos a los que luego el cerebro decodifica, les da identificación y les asigna significado. Hay que entender que la función única de los órganos sensoriales es la captación del estímulo exterior, que es enviado en forma de señales al sistema nervioso central y que solo adquiere significación cuando esas señales son procesadas por el cerebro, haciendo de la lectura un fenómeno eminentemente neurológico y psicológico, entendida esta como dar sentido a los símbolos.
 Es por esta razón que los diferentes medios de lectura, tanto el visual como por ejemplo utilizar el sistema braille, o aun escuchar una narración oral, parecen estimular las mismas zonas del cerebro en todos los seres humanos —aquellas relacionadas con el lenguaje y la imaginación— y evocar imágenes, ideas y sentimientos mediante mecanismos muy similares. Si bien la lectura parece ocurrir mayormente en la región de cerebro llamada lóbulo temporal (la principal zona del cerebro relacionada con el lenguaje), también tiene gran actividad en ella la corteza visual ubicada en el lóbulo occipital, que trabaja no solo para procesar información visual sino para recrear imágenes mentales; así como otras muchas regiones varias del cerebro esparcidas por toda la neocorteza cerebral, característica que la lectura comparte con otras funciones intelectuales superiores como la habilidad matemática y la conciencia y que es un signo de su complejidad neurológica.
Ahora bien en cuanto a saber desde cuando la humanidad comenzó a leer, los antecedentes señalan que esto ocurrió con el surgimiento de  los primeros jeroglíficos, diseñados hace 5000 años, en cambio los alfabetos fonéticos más antiguos tienen alrededor de 3500 años. Las primeras obras escritas en ocasiones permitían tener solamente una parte del texto. Entre el siglo II y el IV a. C., la introducción del pergamino permitió la redacción de obras compuestas por varios folios largos que podían guardarse juntos y leerse consecutivamente. El libro de la época actual sigue este mismo principio, pero la nueva presentación permite consultar su contenido en una manera menos lineal, es decir, acceder directamente a cierto pasaje del texto. Alrededor del siglo X las palabras se escribían una tras otra, sin espacios en blanco ni puntuación (scriptio continua). Por otra parte, si bien textos que datan del siglo V a. C. atestiguan que en Grecia se practicaba la lectura en silencio, probablemente fuese una práctica excepcional durante siglos. La lectura en voz alta era casi sistemática. En sus Confesiones, el santo católico Agustín de Hipona menciona su estupefacción cuando vio al santo Ambrosio de Milán leer en silencio.
Durante la Edad Media y el Renacimiento,  el lector no era del todo libre en la selección del material de lectura. La censura eclesiástica, tuvo entre sus primeros antecedentes el establecimiento de la licencia previa de impresión en la diócesis de Metz en 1485. El papa Alejandro VI dispuso la censura de obras para las diócesis de Colonia, Maguncia, Tréveris y Magdeburgo en 1501 y luego fue generalizada en la Iglesia Católica por León X. En España la licencia previa del Consejo Real a la edición de las obras fue extendida a todo el territorio por disposición de la corona. Aunque los arzobispos de Toledo y Sevilla, al igual que los obispos de Burgos y Salamanca tenían atribuciones para determinar esas licencias, las ordenanzas de la Coruña de 1554 reservaron tales actividades al Consejo Real, es decir, el Estado. En el año 1559 la Sagrada Congregación de la Inquisición de la Iglesia católica (posteriormente llamada la Congregación para la Doctrina de la Fe) creó el Index Librorum Prohibitorum, cuyo propósito era prevenir al lector contra la lectura de las obras incluidas en la lista.
En la Época Contemporánea, la lectura es el principal medio por el cual la gente recibe información (aun a través de una pantalla), pero esto ha sido así solo por los últimos 175 años aproximadamente. Salvo contadas excepciones, antes de la Revolución industrial la gente alfabetizada o letrada era un pequeño porcentaje de la población en cualquier nación. La lectura se convirtió en una actividad de muchas personas en el siglo XVIII. Entre los obreros, la novela por entregas continuó leyéndose en voz alta hasta la Primera Guerra Mundial. Por tanto, en Europa, la lectura oral, el canto y la salmodia ocuparon un lugar central, como lo hace aún en las ceremonias religiosas judías, cristianas y musulmanas. Durante el siglo XIX, la mayor parte de los países occidentales procuró la alfabetización de su población, aunque las campañas tuvieron mayor efectividad en cuanto a población y tiempo entre los países de religión protestante, en donde se considera como uno de los derechos importantes del individuo el ser capaz de leer la Biblia.
Para 2018, se dispone del uso de la tecnología para leer la información que el lector prefiera, para ello la internet dispone de buscadores de información como Google, Yahoo, Bing, entre otros;  contando además con instrumentos como: El libro electrónico o e-book Los libros electrónicos son una versión electrónica o digital de un libro (con una edición bastante similar o igual a una versión en papel). Los formatos más comunes son .doc, .lit y .pdf y se puede tener acceso a ellos adquiriendo el ejemplar (cd o archivo) mediante pago o bien a través de bibliotecas virtuales. El hipertexto: Se conoce como hipertexto a la forma de estructuración de la información a través de enlaces, forma parte de la interfaz del usuario. Posibilitan la bifurcación de temáticas o de la lectura a través de hipervínculos. Ezine, revista electrónica o e-zine: Publicaciones periódicas que emplean como medio de difusión un formato electrónico y que suelen estar estructuradas con hipertexto. Blog: Bitácora web que recopila cronológicamente archivos de texto, imagen o sonido de uno o más autores.Biblioteca virtual: Son bibliotecas que ofrecen su acervo (documentos digitalizados e e-books) a los usuarios a través de Internet. Constituyen actualmente una herramienta frecuente en la investigación.
En este punto cabe destacar, la importancia de tener una buena formación como lector desde la niñez y buenos criterios, para la búsqueda de información en línea, puesto que si bien en una biblioteca pública, la colección está  sistematizada, revisada e inclusive clasificada por edades: (la Sala de niños (as) y adolescentes adapta las lecturas al desarrollo evolutivo del ser humano), en la red, hay mucha, dispersa y no revisada información, usted encuentra publicaciones que literalmente son fragmentos descontextualizados que no favorecen la autenticidad, transparencia y seriedad que amerita un lector no entrenado, por otra parte, desde mi punto de vista, mantiene el proceso lector en un nivel primario, al presentar básicamente imágenes con muy escaso texto, muchas veces mal redactado y escrito, que en lugar de favorecer la evolución de los procesos superiores de pensamiento como el análisis, la reflexión o formación de valores, insertan la vacuidad, transculturización hacia modelos fatuos y que en nada ayudan a la educación y formación de un ser humano bien informado, culto y respetuoso que es el fin último de la familia y la sociedad.
 Ahora bien,  la internet bien utilizada, es un excelente instrumento de investigación y comunicación, que requiere, eso si, de supervisión y orientación en su uso de los niños y jóvenes principalmente. Es por esto que la responsabilidad de enseñar a leer en estos tiempos se vuelve tan relevante, pues la familia, la escuela y el docente,  deben tener presente, que enseñar a leer, va más allá de poner en contacto al niño con la lectura y ayudarlo a utilizar el código en el que habla para comunicarse en forma escrita, enseñar a leer en estos tiempos, pasa primordialmente por prepararlo para discernir el propósito del que escribe, argumentar sino comparte su punto de vista y en definitiva aceptar o rechazar lo que se le plantea, pero no por capricho o llevar la contraria,  sino porque tiene criterios sólidos que le ha ayudado a formar su contexto social a través de buenas lecturas, el conversar sobre ellas, para asumir el conocimiento que le sea necesario y útil en su  devenir  existencial, de forma respetuosa y cortes, sin aspavientos, haciendo uso del hablar y escuchar con educación, ética y valores.
En este punto es necesario traer a colación, el tema de la promoción de la lectura, que son actividades que tienen como objetivo incitar los deseos de leer, capacitar al sujeto para abordar todo tipo de textos: informativos, científicos, literarios, entre otros; prepararlo para adoptar distintas actitudes frente a la lectura. La promoción de la lectura transforma las actitudes de los lectores ante lo leído, conduce al lector de las relaciones pasivas con el material leído hacia las activas y de éstas a relaciones de desarrollo. Se considera que el lector mantiene relaciones pasivas con el material leído cuando acepta sus contenidos sin hacer una valoración crítica de ellos y sin incorporarlos a su actividad práctica. Un lector que analiza críticamente lo leído, o que utiliza en la práctica los conocimientos adquiridos a través de la lectura, sin transformarlos, es un lector que mantiene relaciones activas con los documentos utilizados. El lector capaz de transformar el contenido de lo leído en nuevas ideas que pueden manifestarse posteriormente en la práctica, es un lector que mantiene relaciones de desarrollo con los documentos leídos, es un lector creador.
Sin embargo la promoción de la lectura, es más que una actividad circunstancial, la promoción de la lectura, para ser nombrada como tal debe reunir una serie de parámetros que conducirían al que participa en este proceso a un desarrollo gradual del hábito lector  convirtiéndolo de un lector pasivo a un lector creador, para ello se requiere partir de los siguientes aspectos: Permanente: debe ser un proceso continuo, evolutivo y progresivo cuya práctica no se somete a una situación coyuntural ni espontánea. Integrador: a partir de los nexos entre la escuela, familia y las instituciones socioculturales de la comunidad como una conjugación de influencias donde la biblioteca escolar y pública funcionan como el eje del sistema de relaciones y cada una asume la responsabilidad social y el rol que le concierne. Práctico: porque solo es posible avanzar en la promoción ante situaciones contextuales y funcionales de lectura.
En lo que respecta, a quien promueve la lectura, es conveniente destacar que esta persona está ubicada entre el lector y el libro,  por lo tanto,  debe ser un lector convencido y entusiasta, además de  conocer muchos libros, para poder recomendarlos. Por otra parte, su perfil debería orientarse hacia: Tener la capacidad necesaria para lograr un nivel de empatía y vínculo afectivo con la persona con la cual se está comunicando; promover una comunicación abierta; escuchar y permitir la expresión de los demás; no imponer sus propias ideas, respetar las ideas y valores del grupo, no ser rígido en sus posturas, opiniones e ideas, ser flexible, revisar de manera permanente sus ideas, conocimientos, valores y actitudes, tener habilidades como observador y comunicador y finalmente tener buen sentido del humor. Además debe tener presente que sus funciones son: comunicativas, didácticas de retroalimentación y autoformadora en el sentido de tener ansias de aprender con el objetivo de contribuir al crecimiento y formación de los miembros del grupo.
Un buen promotor de lectura, llámese padre, familiar, amigo, compañero, docente, bibliotecario, en esencia debe poseer un arraigado hábito lector, que le permita seleccionar la lectura adecuada cuando se presente la circunstancia,  debe ser como lo proclamaba ese ejemplar maestro venezolano Luis Beltrán Prieto Figueroa: “Un guía amoroso de la lectura”, para ello debe estar consustanciado con lo que hace, amar su oficio, y el que ama su oficio, lo conoce, lo valora y desea compartirlo… Es como cuando disfrutamos de una actividad que nos parece interesante  y queremos que otros disfruten de esa experiencia, y para eso nos preparamos antes, seleccionamos, buscamos las circunstancias y el momento adecuado para  hacer la intervención… y en ese momento vemos como sería la mejor forma de iniciar: con una canción, un chiste o una anécdota, cualquier forma agradable es válida… Una vez captada la atención se procede a presentar lo que se conoce, lo que se valora lo que se quiere compartir, con respecto, con entusiasmo, de forma amorosa, como nos lo sugiere Luis Beltrán Prieto Figueroa…
Otro aspecto es tener todo un abanico de actividades, para no caer siempre en lo mismo, que irían desde: comentarios de libros, revistas orales, tertulias, encuentros con escritores, narración oral, dramatizaciones, lectura dirigida, libre, comentada, en voz alta, clubes de lectura, encuentros de lectura… Las posibilidades dependen de la creatividad del promotor y del grado de compromiso y valoración que posea de lo que hace… Pues es muy cómodo argumentar acerca de las deficiencias en lectura de los niños, jóvenes, y hasta de adultos profesionales, sin embargo, el camino de convertirse en lector o promotor de lectura es gradual y debe permanecer a lo largo de toda la vida… Si nos gusta leer, eso nos conducirá  indudablemente a desear compartir lo que leemos, eso es un inicio… La invitación, desde esta celebración por nuestro idioma, por el libro, es a tomar conciencia de la necesidad de leer y formar lectores por el bien de nuestra patria, de nuestra identidad, de nuestra cultura… La invitación es a ser guías amorosos no tan solo de la lectura, sino del conocimiento al que accedemos a  través de ella… para ser mejores personas, mejores ciudadanos y en definitiva, mejores lectores…


miércoles, 18 de abril de 2018

Biografía: SOR JUANA INES DE LA CRUZ.



Sor Juana Inés de la Cruz
(Juana Inés de Asbaje y Ramírez; San Miguel de Nepantla, actual México, 1651 - Ciudad de México, id., 1695) Escritora mexicana, la mayor figura de las letras hispanoamericanas del siglo XVII. La influencia del barroco español, visible en su producción lírica y dramática, no llegó a oscurecer la profunda originalidad de su obra. Su espíritu inquieto y su afán de saber la llevaron a enfrentarse con los convencionalismos de su tiempo, que no veía con buenos ojos que una mujer manifestara curiosidad intelectual e independencia de pensamiento.
Biografía
Niña prodigio, aprendió a leer y escribir a los tres años, y a los ocho escribió su primera loa. En 1659 se trasladó con su familia a la capital mexicana. Admirada por su talento y precocidad, a los catorce fue dama de honor de Leonor Carreto, esposa del virrey Antonio Sebastián de Toledo. Apadrinada por los marqueses de Mancera, brilló en la corte virreinal de Nueva España por su erudición, su viva inteligencia y su habilidad versificadora. Pese a la fama de que gozaba, en 1667 ingresó en un convento de las carmelitas descalzas de México y permaneció en él cuatro meses, al cabo de los cuales lo abandonó por problemas de salud. Dos años más tarde entró en un convento de la Orden de San Jerónimo, esta vez definitivamente. Dada su escasa vocación religiosa, parece que Sor Juana Inés de la Cruz prefirió el convento al matrimonio para seguir gozando de sus aficiones intelectuales: «Vivir sola... no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros», escribió.
Su celda se convirtió en punto de reunión de poetas e intelectuales, como Carlos de Sigüenza y Góngora, pariente y admirador del poeta cordobés Luis de Góngora (cuya obra introdujo en el virreinato), y también del nuevo virrey, Tomás Antonio de la Cerda, marqués de la Laguna, y de su esposa, Luisa Manrique de Lara, condesa de Paredes, con quien le unió una profunda amistad. En su celda también llevó a cabo experimentos científicos, reunió una nutrida biblioteca, compuso obras musicales y escribió una extensa obra que abarcó diferentes géneros, desde la poesía y el teatro (en los que se aprecia, respectivamente, la influencia de Luis de Góngora y Calderón de la Barca), hasta opúsculos filosóficos y estudios musicales.
Perdida gran parte de esta obra, entre los escritos en prosa que se han conservado cabe señalar la Respuesta a Sor Filotea de la Cruz. El obispo de Puebla, Manuel Fernández de la Cruz, había publicado en 1690 una obra de Sor Juana Inés, la Carta athenagórica, en la que la religiosa hacía una dura crítica al «sermón del Mandato» del jesuita portugués António Vieira sobre las «finezas de Cristo». Pero el obispo había añadido a la obra una «Carta de Sor Filotea de la Cruz», es decir, un texto escrito por él mismo bajo ese pseudónimo en el que, aun reconociendo el talento de Sor Juana Inés, le recomendaba que se dedicara a la vida monástica, más acorde con su condición de monja y mujer, antes que a la reflexión teológica, ejercicio reservado a los hombres.
En la Respuesta a Sor Filotea de la Cruz (es decir, al obispo de Puebla), Sor Juana Inés de la Cruz da cuenta de su vida y reivindica el derecho de las mujeres al aprendizaje, pues el conocimiento «no sólo les es lícito, sino muy provechoso». La Respuesta es además una bella muestra de su prosa y contiene abundantes datos biográficos, a través de los cuales podemos concretar muchos rasgos psicológicos de la ilustre religiosa. Pero, a pesar de la contundencia de su réplica, la crítica del obispo de Puebla la afectó profundamente; tanto que, poco después, Sor Juana Inés de la Cruz vendió su biblioteca y todo cuanto poseía, destinó lo obtenido a beneficencia y se consagró por completo a la vida religiosa.
Murió mientras ayudaba a sus compañeras enfermas durante la epidemia de cólera que asoló México en el año 1695. La poesía del Barroco alcanzó con ella su momento culminante, y al mismo tiempo introdujo elementos analíticos y reflexivos que anticipaban a los poetas de la Ilustración del siglo XVIII. Sus obras completas se publicaron en España en tres volúmenes: Inundación castálida de la única poetisa, musa décima, Sor Juana Inés de la Cruz (1689), Segundo volumen de las obras de Sor Juana Inés de la Cruz (1692) y Fama y obras póstumas del Fénix de México (1700), con una biografía del jesuita P. Calleja.
La poesía de Sor Juana Inés de la Cruz
Aunque su obra parece inscribirse dentro del culteranismo de inspiración gongorina y en ocasiones en el conceptismo de Quevedo, tendencias características del barroco, el ingenio y originalidad de Sor Juana Inés de la Cruz la han colocado por encima de cualquier escuela o corriente particular. Ya desde la infancia demostró gran sensibilidad artística y una infatigable sed de conocimientos que, con el tiempo, la llevaron a emprender una aventura intelectual y artística a través de disciplinas tales como la teología, la filosofía, la astronomía, la pintura, las humanidades y, por supuesto, la literatura, que la convertirían en una de las personalidades más complejas y singulares de las letras hispanoamericanas.
En la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz hallamos numerosas y elocuentes composiciones profanas (redondillas, endechas, liras y sonetos), entre las que destacan las de tema amoroso, como los sonetos que comienzan con "Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba" y "Detente, sombra de mi bien esquivo". En "Rosa divina que en gentil cultura" desarrolla el mismo motivo de dos célebres sonetos de Góngora y de Calderón, no quedando inferior a ninguno de ambos. También abunda en ella aquella temática ascética y mística que desde el renacimiento español había cuajado en obras cimeras como las de Fray Luis de León y San Juan de la Cruz; en este grupo, la fervorosa espiritualidad de Juana se combina con la hondura de su pensamiento, tal como sucede en el caso de "A la asunción", delicada pieza lírica en honor a la Virgen María.
Sor Juana empleó las redondillas para disquisiciones de carácter psicológico o didáctico en las que analiza la naturaleza del amor y sus efectos sobre la belleza femenina, o bien defiende a las mujeres de las acusaciones de los hombres, como en las célebres "Hombres necios que acusáis". Los romances se aplican, con flexibilidad discursiva y finura de notaciones, a temas sentimentales, morales o religiosos (son hermosos por su emoción mística los que cantan el Amor divino y a Jesucristo en el Sacramento). Entre las liras es célebre la que expresa el dolor de una mujer por la muerte de su marido ("A este peñasco duro"), de gran elevación religiosa.
Mención aparte merece Primero sueño, poema en silvas de casi mil versos escritos a la manera de las Soledades de Góngora en el que Sor Juana describe, de forma simbólica, el impulso del conocimiento humano, que rebasa las barreras físicas y temporales para convertirse en un ejercicio de puro y libre goce intelectual. El poema es importante además por figurar entre el reducido grupo de composiciones que escribió por propia iniciativa, sin encargo ni incitación ajena. El trabajo poético de la monja se completa con varios hermosos villancicos que en su época gozaron de mucha popularidad.
El teatro y la prosa
En el terreno de la dramaturgia escribió una comedia de capa y espada de estirpe calderoniana, Los empeños de una casa, que incluye una loa y dos sainetes, entre otras intercalaciones, con predominio absoluto del octosílabo; y el juguete mitológico-galante Amor es más laberinto, pieza más culterana cuyo segundo acto es al parecer obra del licenciado Juan de Guevara. Compuso asimismo tres autos sacramentales: San Hermenegildo, El cetro de San José y El divino Narciso; en este último, el mejor de los tres, se incluyen villancicos de calidad lírica excepcional. Aunque la influencia de Calderón resulta evidente en muchos de estos trabajos (como la de Lope de Vega en su compatriota Juan Ruiz de Alarcón), la claridad y belleza del desarrollo posee un acento muy personal.
La prosa de la autora es menos abundante, pero de pareja brillantez. Esta parte de su obra se encuentra formada por textos devotos como la célebre Carta athenagórica (1690), y sobre todo por la Respuesta a Sor Filotea de la Cruz (1691), escrita para contestar a la exhortación que le había hecho (firmando con ese seudónimo) el obispo de Puebla para que frenara su desarrollo intelectual. Esta última constituye una fuente de primera mano que permite conocer no sólo detalles interesantes sobre su vida, sino que también revela aspectos de su perfil psicológico. En ese texto hay mucha información relacionada con su capacidad intelectual y con lo que el filósofo Ramón Xirau llamó su "excepcionalísima apetencia de saber", aspecto que la llevó a interesarse también por la ciencia, como lo prueba el hecho de que en su celda, junto con sus libros e instrumentos musicales, había también mapas y aparatos científicos.
 De menor relevancia resultan otros escritos suyos acerca del Santo Rosario y la Purísima, la Protesta que, rubricada con su sangre, hizo de su fe y amor a Dios y algunos documentos. Pero también en la prosa encuentra ocasión la escritora para adentrarse por las sendas más oscuras e intrincadas, siempre con su brillantez características, como vemos en su Neptuno Alegórico, redactado con motivo de la llegada del virrey conde de Paredes A cauda de la reacción neoclásica del siglo XVIII, la lírica de Sor Juana cayó en el olvido, pero, ya mucho antes de la posterior revalorización de la literatura barroca, su obra fue estudiada y ocupó el centro de una atención siempre creciente; entre los estudios modernos, es obligado mencionar el que le dedicó al gran poeta y ensayista mexicano Octavio Paz.
 La renovada fortuna de sus versos podría adscribirse más el equívoco de la interpretación biográfica de su poesía que a una valoración puramente estética. Ciertamente es desconcertante la figura de esta poetisa que, a pesar de ser hermosa y admirada, sofoca bajo el hábito su alama apasionada y su rica sensibilidad sin haber cumplido los veinte años. Pero la crítica moderna ha deshecho la romántica leyenda de la monja impulsada al claustro por un desengaño amoroso, señalando además como indudable que su silencio final se debió a la presión de las autoridades eclesiásticas.
Fuente: Biografías y Vidas. Com
Fecha: 18-04-2018.